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La pobreza tiene rostro de mujer

  • Per Beatriz Silva
  • Publicat a Opinió

La ONU calcula que, en el mundo, siete de cada diez pobres son mujeres. Es así porque la perspectiva de género no está incorporada ni en la economía ni en las políticas públicas. Tampoco lo está en Catalunya. En 2009, la brecha salarial era de 23% y en 2016, el último año disponible, seguía siendo de 23%. Esto se traduce en que las catalanas cobran al año 6.500 euros menos que los hombres.

Las mujeres están mejor formadas pero sufren más paro y precariedad laboral. El 74% de los contratos a tiempo parcial corresponden a mujeres porque no se les ofrece otra opción y porque los recortes en guarderías y dependencia se han traducido en que ellas han tenido que dejar de trabajar. De hecho, el 97% de las personas que reconocen que trabajan a tiempo parcial en Catalunya porque deben destinar tiempo al cuidado de niños, enfermos o personas mayores son mujeres. Esto se traduce en menos ingresos, menos posibilidades de ascender a cargos de responsabilidad y menos cotización para la jubilación lo que, en definitiva, conduce a un mayor riesgo de pobreza.

Las mujeres conforman también el grueso de las personas que cobran menos de 1.000 euros al mes: son 7 de cada 10. Y representan el 64% de las personas que cobran la renta mínima de inserción. La mayoría trabaja en los sectores peor remunerados. El 84% son camareras, dependientas, administrativas o trabajan en el servicio doméstico, donde muchas no cotizan a la seguridad social y reciben sueldos que no superan los 343 euros. El 40% de los contratos firmados el año pasado en Barcelona por mujeres tuvieron una duración de menos de un mes.

Estas peores condiciones laborales tienen consecuencias en sus vidas: las pensiones de los hombres son de 1.190 euros frente a los 691 euros de las mujeres. Además, las mujeres triplican el número de hombres que perciben pensiones por debajo de los 500 euros.

¿Cómo vive una mujer mayor, que está sola y dispone de menos de 500 euros al mes? Las entidades que las atienden hablan de pisos de 40 metros cuadrados, oscuros, llenos de humedades, donde no existe la calefacción y el termómetro marca menos de 10 grados en invierno.

Una situación parecida enfrentan las mujeres que están solas a cargo del hogar y que carecen prácticamente de prestaciones específicas, lo que se traduce en que el 43% de las familias monomarentales en Cataluña vive bajo el umbral de la pobreza. Y son monomarentales, y no monoparentales, porque la mayoría de hogares donde hay un solo adulto a cargo está formado por madres solteras o mujeres divorciadas que enfrentan inestabilidad laboral y no consiguen acceder a una vivienda digna.

El Govern se desentiende

¿Qué estamos haciendo frente a esto? Ninguno de los acuerdos que ha adoptado hasta ahora el Govern ha incluido una sola línea acerca de estos problemas. Tampoco se abordan en profundidad en el Pla de Govern que en 136 páginas destina solo seis para hablar de temas de igualdad y olvida los colectivos de mujeres más precarizados.

La ley de igualdad que fue aprobada en 2015 establece que es obligación de las administraciones diseñar programas integrales y específicos para las mujeres en situación de precariedad económica y riesgo de exclusión social y menciona de forma prioritaria a las familias monomarentales. Pero sigue sin desplegarse.

Las cifras que hizo públicas el Govern para los presupuestos que no llegó a presentar no preveían crear nuevas plazas de residencia ni aumentar de forma significativa la inversión en guarderías. De hecho, reducían la partida para políticas de mujer que ya ha sido recortada desde 2010 en un 32%.También olvidaban uno de los colectivos más precarizados, el de las camareras de piso de los hoteles, las 'kellys'. Estas mujeres hacen jornadas extenuantes por las que algunas reciben sueldos de solo 600 euros. Limpian hasta 30 habitaciones al día lo que les provoca enfermedades degenerativas e invalidantes que tienen como resultado que el 71% de ellas necesita medicación para ir a trabajar.

A pesar de esto, el Plan Estratégico de Turismo de Catalunya 2018-2022 que se presentó en enero no dedica una sola palabra en sus 421 páginas a las 'kellys' o a la precariedad laboral. El plan constata que el turismo representa el 11% del PIB y el 14% de la ocupación, se propone aumentar el número de visitantes, diversificar la oferta, asegurar buenas condiciones a las empresas pero no menciona en ningún momento la necesidad de impulsar empleos dignos y de calidad. ¿Cuántos hombres en Catalunya tienen trabajos tan precarios y mal remunerados como las 'kellys' o las cuidadoras? No lo sabemos porque a pesar que los estudios insisten en la necesidad de disponer de variables de sexo en todas las estadísticas y recogidas de datos, no existe una radiografía real de la desigualdad y la feminización de la pobreza en Catalunya. Según los últimos informes sobre brecha salarial, si se mantiene el actual ritmo de reducción, tardará 350 años en erradicarse. Este 8-M es el momento de ponerse a trabajar.

Publicado en elPeriódico

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