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Multinacionales, patrocinios y Unión Europea... ¿hay conflicto de intereses?

  • Per Javier Albisu
  • Publicat a Economía
Vista del logotipo del fabricante de automóviles alemán BMW. EFE/MAST IRHAM/Archivo 	   Vista del logotipo del fabricante de automóviles alemán BMW. EFE/MAST IRHAM/Archivo

Multinacionales como BMW, Microsoft, Mercedes o Coca-Cola patrocinan recurrentemente las presidencias rotatorias del Consejo de la Unión Europea, una práctica legal y frecuente pero criticada por eurodiputados y ONG por posibles conflictos de intereses en el epicentro de poder político europeo.

"No pagamos por los coches, pero cubrimos los costes de uso y los conductores", contesta a Efe un portavoz del Gobierno finlandés preguntado por el acuerdo entre Helsinki y el fabricante alemán BMW, que cede gratuitamente un centenar de vehículos durante el mandato del país nórdico al frente del Consejo de la UE.

El país que semestralmente ejerce la presidencia del Consejo de la UE, que hasta diciembre le corresponde a Finlandia, tiene por misión presidir las reuniones de ministros europeos, orientar y moderar los debates legislativos en curso y representar a la institución en las negociaciones con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea.

La presidencia finlandesa, que declara como objetivo "incrementar la apertura y la transparencia", no entiende que haya un conflicto de intereses en el acuerdo y señala que no se ha previsto plantear en estos seis meses de mandato un debate "sobre el patrocinio corporativo de las presidencias de la UE con otros Estados miembros, ya que es un asunto de competencia nacional", añade la misma fuente.

Antes de Finlandia, fue la presidencia rumana del Consejo la que concedió el estatus de "socio platino" al fabricante automovilístico francés Renault, a la empresa rumana de telecomunicaciones DIGI y a la multinacional estadounidense de refrescos Coca-Cola.

"El Systema Coca-Cola apoya con orgullo la primera presidencia rumana del Consejo de la UE", podía leerse en algunos carteles promocionales de la empresa con sede en Atlanta (EEUU), lo que motivó que la ONG Foodwatch pidiera al Consejo que pusiera fin a esos acuerdos al considerarlos "completamente inapropiados en un momento de grandes problemas de obesidad y de enfermedades adicionales como la diabetes tipo 2".

Antes, la presidencia austríaca suscribió pactos similares con empresas como Porsche, Audi o Microsoft durante el segundo semestre de 2018, mientras que en la primera mitad de ese año la presidencia búlgara firmó con BMW y Societé Générale.

En 2017, AirMalta, Microsoft y BMW patrocinaron a Malta y Microsoft, Mercedes y BMW hicieron lo propio con Estonia. Un año antes, la presidencia eslovaca estuvo esponsorizada por firmas como Peugeot, Orange y Microsoft.

"El patrocinio corporativo de la Presidencia del Consejo de la UE de un Estado miembro se ha convertido en un estándar, pero es bastante obvio que esto no debería suceder", comenta a Efe Vicky Cann, investigadora sobre grupos de presión ("lobbies") del Observatorio Corporativo de Europa, una plataforma que denuncia que "las decisiones y políticas de la Unión Europea frecuentemente reflejan los intereses de los grandes negocios".

La experta alerta del "riesgo" de que esos pactos "ayuden a engrasar las ruedas de la máquina de cabildeo de Bruselas", dado que "no hay regulación, y mucho menos prohibición, de tales acuerdos". Cann recuerda que el actual patrocinio de BMW a Finlandia se produce sólo unos meses después de que la Comisión Europea abriera en septiembre una investigación formal para determinar si ese constructor automovilístico, junto con los también alemanes Daimler y el grupo Volkswagen, acordaron no competir en el desarrollo y aplicación de sistemas de reducción de emisiones nocivas.

"Si se prueba, esta colusión puede haber privado a los consumidores de la posibilidad de comprar coches menos contaminantes, a pesar de que la tecnología estaba disponible para los fabricantes", dijo entonces la comisaria de Competencia, Margethe Vestager.

BMW no ha respondido a las preguntas planteadas por Efe sobre esos acuerdos, pero sí lo ha hecho Microsoft, compañía que invierte cada año 5 millones de euros en cabildeo en el centro de poder de la UE, según el Observatorio Corporativo de Europa, que recuerda que en los últimos tiempos en Bruselas se legisla sobre privacidad digital o inteligencia artificial.

"Con mucho gusto apoyamos a los gobiernos nacionales que ocupan la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. Regularmente ofrecemos licencias de software temporales y servicios de computación en la nube gratuitos para ayudar a proteger las presidencias del Consejo de la UE contra ataques cibernéticos", trasladó a Efe un portavoz de la firma estadounidense, si bien obvió explicar qué obtiene a cambio la multinacional.

El pasado abril, 97 eurodiputados de los 751 de la Eurocámara escribieron al Gobierno de Finlandia, urgiéndole a "impulsar la transparencia en el proceso de toma de decisiones del Consejo para hacer frente a la representación de intereses no registrados y para poner fin al acceso privilegiado a quienes toman las decisiones".

En febrero, el ahora exeurodiputado holandés Dennis de Jong, del Grupo Izquierda Unitaria en la pasada legislatura europea, preguntó por escrito al Consejo sobre ese tipo de acuerdos.

"La organización de la Presidencia, incluida la decisión de buscar patrocinio (...), es competencia de las autoridades de los Estados miembros interesados", señaló en su contestación la institución que representa a los países de la UE, en línea con la respuesta que ha recibido ahora Efe al dirigirse al Consejo por la misma cuestión. Javier Albisu

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