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Josep Comaposada y el socialismo en Cataluña en 1923

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

Josep Comaposada fue un personaje fundamental del socialismo catalán y español desde el comienzo de la andadura del PSOE hasta su muerte en noviembre de 1933. En este trabajo nos referiremos a su colaboración en el primer número de Justícia Social del 3 de noviembre de 1923, semanario socialista editado por la Unió Socialista de Catalunya, creada en el verano de ese mismo año.

Comaposada participaría en la creación de la Unió Socialista en 1923, siendo elegido vocal de la primera Junta Directiva. La Unió Socialista se nutrió de una escisión de la Federación Catalana del PSOE, que defendía aspectos nacionalistas catalanes que no tenían cabida en el Partido Socialista. Nuestro protagonista defendió que en Cataluña era necesario crear un Frente Obrero con la UGT, pero la mayoría del nuevo partido apostó más por la CNT. En realidad, Comaposada nunca quiso romper con el PSOE, formación que al principio tampoco manifestó hostilidad ante el nuevo partido. La polémica sindical y en el momento en el que la USC consideró que el socialismo español colaboraba con la Dictadura de Primo de Rivera (recordemos la cuestión de los Comités Paritarios y la UGT), serían las causas, en realidad muy relacionadas, que terminarían por hacer regresar a Comaposada al PSOE.

El artículo se titulaba “El socialisme a Catalunya”, y se publicó en primera página. Comaposada pretendía demostrar la existencia del socialismo en Cataluña contradiciendo a los que consideraban que era una planta exótica, e intentando explicar las razones por las que no había arraigado con fuerza. En realidad, el artículo era una crítica hacia el anarcosindicalismo, en línea con lo que exponíamos anteriormente.

La causa de esta apreciación sobre el supuesto exotismo del socialismo en Cataluña estaría, siempre según el articulista, en la concepción que se tenía del temperamento individualista del pueblo catalán, así como la lejanía que habría tenido siempre la masa obrera hacia el mismo, opuesta a la táctica y la concepción socialistas. Se podría pensar así si en Cataluña no existiese el problema social, y si los obreros de los talleres, fábricas y del campo vivieran una vida de gloria, de alegría y tuviesen cubiertas todas sus necesidades materiales y “morals”, así como asegurado el presente y el porvenir propio y de sus familias. Pero la realidad era otra; el trabajador catalán estaba sujeto, como el de todos los lugares, al régimen capitalista, contra el que protestaban constantemente las clases obreras de todo el mundo.

El obrero catalán no era socialista porque los que habían tenido ascendiente sobre el mismo en vez de predicar la lucha de clases y la necesidad de la organización seria y constructiva les había hablado en términos demagógicos y les había hecho creer que la revolución social era una empresa fácil e inmediata, a la que se llegaría absteniéndose en política, con huelgas de brazos caídos y con la huelga general. Era evidente que Comaposada estaba cargando contra el anarcosindicalismo.

El líder catalán era optimista porque pensaba que la clase trabajadora catalana, entre sus defectos y sus virtudes, entre la que destacaría el espíritu de sacrificio, por sentimiento de solidaridad terminaría dándose cuenta de la esterilidad de este tipo de lucha, y que para tener éxito había que contar con una fuerza al menos equivalente a la del adversario, en un canto a la organización, un valor fundamental del socialismo.

El artículo terminaba recordando que el obrero en Cataluña había padecido ya muchas dolorosas consecuencias para persistir en el error, por lo que parecía lógico que terminara abrazando con resolución los principios del socialismo.

Hemos consultado el número 1 de Justícia Social, que la Fundació Rafael Campalans nos ofrece en la red en su página web. Sobre Comaposada podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español, pero, especialmente a la monografía de D. Ballester Muñoz, Josep Comaposada: biografía d’un socialista, que publicó la Fundació Rafael Campalans en 2005.

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