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La colaboración sindical hispano-francesa en la Gran Guerra: los acuerdos de la UGT y la CGT de 1916

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

En el otoño de 1916, en plena Primera Guerra Mundial, la UGT y la CGT firmaron un acuerdo en relación con los emigrantes españoles en Francia que supone un hito en la historia de la colaboración sindical entre ambos países, pero también de la emigración española en el país vecino.

Aunque la emigración española a Francia ya era muy importante antes de 1914, la Gran Guerra supuso un momento clave en el desarrollo de este fenómeno migratorio. Al parecer, entre 1911 y 1921, el número de españoles en el país vecino se duplicó. La salida de trabajadores hacia Francia vino ocasionada por la evidente carestía de la vida en España, provocada por la propia guerra mundial. Las masivas exportaciones de productos provocaron una subida vertiginosa del precio de las subsistencias, que no se compensó con las subidas salariales que se produjeron, habida cuenta de que se partía de una situación extremadamente lastimosa por lo bajo de los salarios. La emigración fue una salida para muchos españoles, y Francia se presentó como la mejor opción frente a la tradicional emigración a América, ya que la contienda hizo muy peligrosa la travesía marítima por el Océano Atlántico a causa de la guerra submarina puesta en marcha por el Imperio alemán. Tenemos que tener en cuenta que, además, Francia necesitaba mucha mano de obra, ya que su población masculina joven se encontraba combatiendo en los distintos frentes. Así pues, ya a fines de 1914 comenzó la salida de trabajadores vía Pirineos, a pesar de las reticencias gubernamentales españolas de raíz demográfica.

En este contexto, el sindicalismo socialista español se movilizó para que los trabajadores españoles tuvieran derechos como los franceses, y estuvieran protegidos. Para ello, la UGT acordó con la CGT una serie de acuerdos. Las conversaciones tuvieron lugar en San Sebastián entre el secretario general Vicente Barrio y Léon Jouhaux, secretario del sindicato francés.

En primer lugar, se decidió que la UGT serviría de intermediaria del reclutamiento de trabajadores en España.

El gobierno francés debía establecer las libertades de sindicación de los inmigrantes españoles, y obligar a la patronal a incluir en los contratos con los obreros españoles las mismas condiciones salariales y de jornada laboral que tenían los obreros franceses en función de cada profesión y región o zona del país. Por eso, se debían comunicar esas condiciones a la UGT por su labor de reclutamiento de trabajadores. Era muy importante, en este sentido, que todas las organizaciones obreras en España facilitasen claramente esta información a los solicitantes de un trabajo en Francia. Las Sociedades Obreras remitirían a los trabajadores a las Oficinas de Emigración que la UGT tendría en San Sebastián y en Portbou, es decir, en las fronteras vasca y catalana, las dos salidas de trabajadores.

Las Oficinas informarían a los emigrantes que deberían dirigirse, una vez cruzada la frontera, al local donde estuviera establecida la CGT de la región o zona. En esa Oficina se refrendarían y sellarían las tarjetas de asociados de los emigrantes. La tarjeta era un documento fundamental porque garantizaba la protección sindical francesa, una vez que el emigrante se afiliase al Sindicato de la zona, perteneciente a la CGT. De esa manera, los trabajadores españoles quedaban doblemente protegidos por los dos sindicatos, el francés y el español.

La UGT se comprometía a responder de la “calidad profesional y de la moralidad” de los obreros españoles, y la CGT, por su parte, aceptaba defender a los mismos en Francia. Estos acuerdos deberían ser sometidos a la aprobación de los órganos competentes de ambas organizaciones sindicales, y el secretario de la CGT se comprometía a elevarlas al gobierno francés para que fueran sancionadas por el mismo, ya que, como hemos expresado las autoridades galas debían garantizar el derecho de sindicación de los españoles y el establecimiento de contratos iguales a los que tenían los trabajadores franceses.

Hemos consultado las bases de estos acuerdos en el número 2720 de El Socialista. Por su parte, es muy interesante acercarse al libro colectivo, Un siglo de inmigración española en Francia, editado por Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo, en su colección de Crónicas de la Emigración, del año 2009, especialmente el trabajo de Natacha Lillo sobre la emigración española a Francia durante el siglo XX. Este libro puede consultarse fácilmente a través de la red.

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