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La reseña de Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Blasco Ibáñez en El Socialista

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

En la sección de “Libros” de El Socialista en el verano de 1916 se incluyó una reseña de la novela de Vicente Blasco Ibáñez, publicada ese año, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que aquí glosamos, recordando la importancia que la cultura tuvo en la principal publicación socialista en distintas etapas de su dilatada Historia, estando por hacer la de las reseñas de libros. El artículo viene firmado con el pseudónimo “Nevermore”. Debemos recordar que este pseudónimo era el empleado por Eduardo Torralva Beci en El Cantábrico. Torralva fue un histórico del socialismo cántabro, escritor y periodista, que dirigió El Socialista entre octubre de 1914 y 1915, además de ser masón, concejal en Madrid, y uno de los fundadores del Partido Comunista. Así pues, creemos que fue el autor de la columna.

Para Torralva el libro de Blasco Ibáñez hubiera sido perfectamente paralelo al libro de Zola, La Debacle, pero tenía que haberse escrito después de la victoria, porque la novela del francés era el libro de Sedán, y la de Blasco Ibáñez era el libro del Marne, pero Zola había visto la Comuna antes de escribir su libro, y el valenciano había escrito el suyo en la incertidumbre, porque, es evidente que la guerra mundial continuaba. Debemos recordar que la novela de Zola era la penúltima de su serie de Les Rougon-Macquart, y comenzaba en el verano de 1870 cuando la Francia del Segundo Imperio había declarado la guerra a la Prusia de Bismarck. La segunda parte se ambienta, por su parte, en el desastre de Sedán, y la tercera cuando el ejército francés se encontraba cautivo del prusiano, y se produjo la Comuna en París. La novela de Blasco Ibáñez se sitúa en 1914, comenzando en la Argentina entre dos familias emparentadas entre sí por el estanciero español Julio Madariaga, pero también vinculadas familiarmente a Francia y Alemania, por los maridos de las hijas de Madariaga. Ambas familias lucharán en bandos opuestos en la Gran Guerra en los escenarios europeos.

Torralva Beci explica que en la primera parte de la novela se describían de forma magistral las angustias que precedieron a la Primera Guerra Mundial, así como las dudas, los optimismos, las vacilaciones y las esperanzas que agitaban a la multitud. En la reseña quería dejar claro que ese estudio se había realizado de forma cuidadosa para luego resaltar con más fuerza la “tremenda conmoción” que supuso la guerra, que provocó una profunda transformación en el espíritu y psicología de las gentes. Esa mutación era experimentada por todos los personajes que aparecían en la primera parte. Ninguno seguiría igual. La guerra les había sorprendido, y como San Pablo en el camino de Damasco, se habían convertido.

La segunda parte terminaba en la Batalla del Marne, con la resurrección de Francia. El espíritu que estaba ahogado comenzaba a respirar libremente. Parece que renacía la fe. Torralva señalaba que en todas las obras de Blasco Ibáñez siempre había un capítulo que destacaba sobre los demás, como una especie de compendio. En el que ocupaba esta reseña era en el que se relataba la toma de Villeblanche por los alemanes, y luego su retirada después del Marne. El autor de la reseña llega a afirmar que quedaría como uno de los “monumentos literarios” que iban a perdudar entre los que los escritores habían dedicado a la guerra europea.

La tercera parte no podía ser el desenlace porque la Historia no la había ofrecido aún, ya que, como sabemos la Gran Guerra seguía en ese momento, por lo que era solamente el de la novela. Y no era otro que el del ansia de vivir, donde la juventud y la fuerza resplandecían sobre las cruces de los “héroes muertos” como un presagio.

Pasaría la tragedia, la cabalgata infernal de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Torralva calificó el libro de Blasco Ibáñez como soberbio, justo en un tiempo en el que el autor no dejaba de trabajar con su Historia de la guerra europea, escribir en la prensa europea y norteamericana, además de desempeñar delicadas misiones.

Hemos trabajado con el número 2629 de El Socialista. Sobre Torralva conviene acercarse al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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