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La Sagrada Familia dice adiós a la silueta de Antoni Gaudí

El arquitecto Antoni Gaudí siempre supo que no vería la Sagrada Familia terminada, pero lo que no debía imaginar es que pasarían 137 años hasta que las torres centrales de la basílica, póstumas de su obra maestra, alcanzasen la altura -más de 100 metros- de las construcciones que él mismo dejó acabadas. EFE/Marta Pérez El arquitecto Antoni Gaudí siempre supo que no vería la Sagrada Familia terminada, pero lo que no debía imaginar es que pasarían 137 años hasta que las torres centrales de la basílica, póstumas de su obra maestra, alcanzasen la altura -más de 100 metros- de las construcciones que él mismo dejó acabadas. EFE/Marta Pérez

El arquitecto Antoni Gaudí siempre supo que no vería la Sagrada Familia terminada, pero lo que no debía imaginar es que pasarían 137 años hasta que las torres centrales de la basílica, póstumas de su obra maestra, alcanzasen la altura -más de 100 metros- de las construcciones que él mismo dejó acabadas.

Ha sido en los últimos meses, los mismos en que han visto cómo al fin se daba luz verde a la licencia de obras, cuando la característica silueta del templo ha comenzado a desdibujarse y las cuatro tradicionales torres campanario -dedicadas a los apóstoles- han dado paso a las monumentales torres centrales.

Tal como han explicado a Efe fuentes de la basílica, todas ellas han rebasado ya los 100 metros de altura y sobrepasan el tamaño de las torres laterales de la Fachada del Nacimiento, las que el propio Gaudí terminó y que han sido hasta ahora el foco de miradas y flashes.

La Torre de Jesucristo, que será la principal y se prevé que esté lista en 2022, ha llegado a los 101,56 metros y al nivel tres de los doce que tendrá (172,3 metros), mientras que la Torre de la Virgen María roza los 104,35 metros y le restan apenas cuatro de los diecinueve niveles que la forman (138 metros).

También las cuatro Torres de los Evangelistas, que medirán un total de 135 metros, han avanzado hasta los 103,56 metros; solo les falta subir cuatro niveles de trece y están a plena vista gracias a la retirada de los andamios. Si el ritmo continúa así, el perfil urbano de Barcelona dejará en breve de ser el mismo.

De hecho, los arquitectos del templo estiman que al acabar el año se habrán colocado casi un 80 % de todos los paneles previstos para la construcción de las torres centrales, lo que significaría estar a un paso menos de concluir las obras en 2026, el centenario de la muerte de Gaudí.

De momento, los avances continúan en la Torre de Jesucristo, donde se ha iniciado la construcción del núcleo de piedra de la escalera de caracol, que tendrá 359 escalones y alzará a los visitantes desde los 85 hasta los 143 metros de altitud.

Aunque no todas las novedades son tan visibles. Paralelamente, se están preparando los prototipos que coronarán los terminales de las torres, es decir, su tramo final, que incluyen alabanzas y elementos simbólicos o iconográficos.

En el caso de las Torres de los Evangelistas, se trata del ángel, el león, el toro y el águila del tetramorfos cristiano, en alusión a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, mientras que la Torre de la Virgen María estará culminada por una gran estrella de acero y vidrio.

Además, el equipo constructor también está trabajando en la definición de la Fachada de la Gloria, cuyo proyecto básico deberá estar listo durante el primer trimestre de 2020. Por ahora, se ha definido cómo accederán las personas a las galerías de las capillas, ubicadas a 7,5 metros de altura: lo lograrán gracias a otra escalera de caracol que se situará al inicio de las naves laterales.

Por eso, si no hay contratiempos, Barcelona pondrá dentro de muy poco punto final al segundo monumento más visitado de España y uno de los proyectos arquitectónicos más longevos del mundo, dejando, al fin, descansar a Gaudí y a su eterna obra.

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