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La Caixa y el Reina Sofía llevan a Santander el largo viaje del "Guernica"

La Caixa y el Reina Sofía se unieron al 80 aniversario del "Guernica" con una exposición que profundiza en el largo viaje de la obra maestra de Picasso desde que salió de su estudio en 1937 hasta que llegó al museo madrileño, en 1992, una propuesta que ahora llega a Santander tras recorrer quince ciudades.

La localidad vizcaína de Gernika fue, en octubre de 2017, el punto de partida del itinerario de la exposición, que de la mano del mítico cuadro de Picasso se adentra también en la historia de España, desde la Guerra Civil hasta la transición.

Hasta el 3 de octubre se podrá visitar en la plaza Porticada de Santander y después viajará a Lugo y a Pontevedra. Según la asesora de la exposición, la historiadora de arte Manuela Pedrón, en ella se muestran las vicisitudes de una obra cargada de simbolismo a través de documentos históricos, cartas, fotografías, carteles o noticiarios de la época.

Toda esa investigación, ha explicado, ha permitido "rescatar" el último periodo del periplo del cuadro, menos conocido, hasta su llegada a España, en 1981, y su instalación definitiva en el Museo Nacional Reina Sofía once años después, "una vez restituidas las libertades públicas" como había pedido Picasso.

Para Pedrón, la exposición acerca al visitante de una forma distinta una obra de las más emblemáticas del arte del siglo XX, un cuadro "muy mitificado" y del que se han hecho muchas lecturas e interpretaciones, incluso elemento por elemento, como se puede comprobar al recorrerla.

Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), ha recordado, era una figura muy conocida en el panorama cultural europeo cuando el Gobierno de la República le encargó el cuadro para la Exposición Internacional de París de 1937, donde compartió pabellón con otros pintores y escultores españoles.

Picasso tuvo que alquilar un estudio más grande en París para poder trabajar en la obra, que empezó a ver clara cuando le llegó la noticia del bombardeo de Gernika y que terminó en cinco semanas. El proceso lo ilustró con sus fotografías Dora Marr, por encargo también de la República Española, que le pagó por esa tarea.

Tras la exposición de París, el cuadro se convirtió en elemento de propaganda política e inició un viaje que le llevó a Escandinavia y después a Londres, donde en menos de un mes fue visitado por tres millones de personas y fue utilizado por los políticos como una "gran pancarta" de la lucha antifascista, ha apuntado Pedrón.

En su tercera gira, cruzó el Atlántico y llegó a Estados Unidos dentro de la campaña de ayuda a los refugiados españoles. La guerra civil acabó y el "Guernica" se quedó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), donde permaneció durante cuarenta años.

La exposición dedica un amplio espacio a las negociaciones para su vuelta a España, y el contexto social y político que las rodearon, un proceso que empezó en 1977 y que no fructificó hasta cuatro años después, cuando apareció una documento que demostraba que había sido un encargo de la República y que Picasso había cobrado 150 000 francos (unos 85 000 euros actuales) por los gastos.

La obra fue descolgada y después de un complejo proceso de restauración, se expuso tras un cristal en el Casón del Buen Retiro del Museo del Prado, desde donde más tarde emprendería su último viaje a su hogar definitivo, el Reina Sofía.

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