Eliseo Oliveras - Socialdemocracia en crisis

La asunción del dogma neoliberal por parte de los socialistas europeos inició el declive en el continente. La política económica coercitiva impuesta por Bruselas y Berlín ahoga a los socialdemócratas

No es solo el PSOE el que vive horas bajas. La socialdemocracia europea, que con su defensa de la justicia social marcó la política después de la Segunda Guerra Mundial y construyó el Estado del Bienestar, sufre una profunda crisis. La sumisión de los socialdemócratas al dogma neoliberal al final de la Guerra Fría y la coercitiva política económica conservadora impuesta por la Unión Europea (UE) han conducido a que una parte de sus votantes se sienta abandonada.

La sangría de votos socialdemócratas en los últimos quince años se ha dirigido hacia partidos más a la izquierda en los países donde existen (España, Grecia, Alemania, Suecia, Finlandia, Holanda e Irlanda) o hacia fuerzas populistas y de extrema derecha (Francia, Austria, Holanda, Dinamarca, Suecia, Eslovaquia, Finlandia y ahora empieza en Alemania). En algunos casos, el fenómeno es simultáneo.

Los análisis electorales revelan, por ejemplo, que el Frente Nacional se ha convertido en el partido más popular entre la clase trabajadora en Francia y que el ultra Partido Popular danés (DF) obtiene más votos obreros que los socialdemócratas, señala Matthew Goodwin de la Universidad de Kent. El ultraderechista Partido de la Libretad (FPÖ) de Austria también es ahora el principal partido obrero del país.

DOGMAS NEOLIBERALES

La pérdida del apoyo electoral de los socialdemócratas es consecuencia de su entrega a los dogmas ideológicos del neoliberalismo: la desregulación, la privatización de los servicios públicos, la reducción de impuestos y el recorte de los derechos laborales y los gastos sociales, señala el historiador Tony Judt en su última obra Algo va mal. El Nuevo Laborismo del ex primer ministro británico Tony Blair fue el símbolo de esta transformación, llevando aún más lejos las políticas conservadoras económicas de la época de Margaret Thatcher, con una fe ciega en la benevolente autorregulación de los mercados.

La sumisión socialdemócrata al credo de la globalización y de un mercado mundial sin controles condujo a una desregulación sin precedentes que ha dado un enorme poder al capital y al sector financiero sobre los gobiernos democráticos y los trabajadores, señala Patrick Diamond de la Universidad de Londres. La ausencia de cualquier intento por parte de los partidos socialdemócratas de controlar esa globalización y de contrarrestar sus efectos negativos ha devaluado su credibilidad.

El ejemplo más extremo de colapso es el del Pasok griego a causa de los ajustes draconianos impuestos desde Bruselas

DESREGULARIZACIÓN

Para los socialdemócratas ha resultado fatal la verificación de que la globalización beneficia a la élite, al sector financiero y a las grandes compañías, mientras que la mayoría de la gente sufre un estancamiento o un empeoramiento de sus condiciones de vida. La globalización y la desregulación a ultranza también han contribuido a erosionar su base electoral a través del debilitamiento de los sindicatos, la destrucción de empleo industrial, la reducción de las plantillas y las deslocalizaciones empresariales.

La crisis financiera iniciada en el 2008 supuso un nuevo golpe para los partidos socialdemócratas que aparecieron como los cómplices de las políticas que condujeron a la crisis, por haber avalado la eliminación de las regulaciones al sector financiero y por haber renunciado a cualquier pretensión de intervención para reequilibrar socialmente la economía, por no hablar de su pasividad frente a los paraísos fiscales.

POLÍTICA CONSERVADORA

La imposición en la UE de una política económica conservadora,dictada por Berlín y la Comisión Europea e incuestionable bajo la amenaza de sanciones, no solo ha agravado la crisis, la desigualdad y el paro, sino que ha impedido cualquier política alternativa a la austeridad, acentuando el descrédito socialdemócrata. El ejemplo más extremo es colapso del Partido Socialista griego (Pasok) a causa de los ajustes draconianos impuestos desde Bruselas y que ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que fueron excesivos.

Cuando un líder socialdemócrata, como Corbyn, defiende la justicia social, otros dirigentes afines al 'establishment intentan apearle del cargo

"Los políticos neoliberales que dominan la UE predican que la seguridad social es improductiva y debe reducirse. Estas políticas las llaman reformas estructurales", critica Paul De Grauwe de la London School of Economics. A los trabajadores se les exige que sean "flexibles, es decir, que sean felices si sus salarios bajan, si son despedidos fácilmente y si se recorta su seguro de paro", añade De Grauwe. En este entorno coercitivo europeo, cuando un líder socialdemócrata defiende recuperar la defensa de la justicia social, como el británico Jeremy Corbyn, se le desprestigia y otros dirigentes laboristas más afines con el establishment intentan apearle del cargo, pese a haber revitalizado la militancia.

Eliseo Oliveras, 3 d'octubre de 2016, El Periódico